El recientemente renovado Pabellón Le Corbusier de Zúrich reabrió sus puertas el pasado 11 de mayo. Esta maravillosa y colorida obra arquitectónica funciona ahora como un museo público y podrá visitarse como obra principal (pues tal como fue diseñado y concebido por el autor, como una “síntesis de las artes”) junto a otras muestras.

Inaugurado en 1967, el Pabellón fue última obra del artista suizo-francés y siempre se utilizó como un sitio de exposición de su obra. Recordemos que este revolucionario de la arquitectura era un artista multifacético: también se desempeñó como escultor, pintor y diseñador de muebles. Esto hace que su obra sea muy amplia, además de diversa e influyente.  

En adelante, en forma de museo público y operado por el Museum für Gestaltung Zürich, el sitio pretende presentar cada año una nueva exposición temporal que muestre las diferentes facetas de su obra. 

La muestra inaugural llamada Mon univers se extiende por todos los pisos y está dedicada a su fase coleccionista y reúne originales de la particular colección privada de Le Corbusier con fotografías históricas, moldes y pinturas, así como hallazgos folklóricos de distinta procedencia y elementos de la naturaleza, como caracoles, que le sirvieron de referencia e inspiración para sus prácticas artísticas.

La construcción del museo, similar a un barco, se basa en el sistema de proporciones Modulor, aunque incorpora otros principios de diseño concebidos por el artista. Posee una altura de 9 metros y una superficie total de 315.6 m2 en planta, y está constituido por distintos elementos, tiene un sótano, dos plantas, una terraza y la cubierta principal. 

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