Habrás oído una y mil veces el refrán aquel de que “hay que desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo”. O aquel otro de que “el desayuno es la comida más importante del día”, y lo es, y lo entendemos, pero no siempre tenemos tiempo para cumplir con estas tradiciones. Bien sea por horarios de trabajo o por pereza, lo cierto es que el desayuno se nos hace bola.

A veces la solución es tan obvia como entender lo que estamos comiendo y saber mezclar. Y no estamos hablando de tomarte un daiquiri por la mañana, si no de aprender a mezclar nutrientes. Hay que intentar incorporar al menos dos de estos ingredientes en tu desayuno: cereales integrales, proteínas, lácteos bajos en grasa, frutas y verduras. Simplemente con dos de estos ya tienes el desayuno ideal, por ejemplo: una tostada integral con queso fresco y un huevo pasado por agua, listo, ya tienes un desayuno de reyes. 

Si no tenemos ganas de leer y ponernos en pan nutricionistas a mezclar los ingredientes perfectos, podemos simplemente desayunar fuera en algún sitio sano (y con sano no me refiero a caro, todo lo que no sea churros con chocolate puede considerarse como un paso hacia adelante). Hoy en día hay mil opciones healthy, solo tienes que gastar cinco minutos de tu tiempo en buscar cafés que ofrezcan comida orgánica o local cerca de casa o del trabajo. Si no tienes ninguno cerca, en tu sitio de toda la vida seguro que tienen una opción más sana que los churros con chocolate.

Es hora de comprometernos con los cereales. Si tienes tiempo para sentarte a tomar un bol de cereales con leche entonces tienes tiempo para un desayuno en condiciones, busca las opciones de cereales integrales, la fibra es saciante y te ayudará a no llegar famélico al almuerzo. Cuando los compres, observa que no lleven mucho azúcar (si no la llevan mejor que mejor) pero si dicen que la lleva dentro de los tres primeros ingredientes de su etiqueta entonces no los compres. Además siempre puedes añadir frutos secos a tu bol para darle más vida. 

Otra opción es la de adelantar algunos pasos la noche anterior, por ejemplo, porridge de avena, pudding de chia, fresas con leche o con yogur, etc. Hay muchas opciones online, pero antes de que salgas corriendo porque has leído porridge y te ha dado miedito, te contamos cómo hacerlo: pon tres o cuatro cucharadas de avena en un bol con leche vegetal y mételo en la nevera. LISTO. Sencillo ¿eh? Y a esto le puedes añadir todas las frutas y frutos secos que quieras. Ojo, recuerda no llenar el bol hasta arriba porque la avena y la chía se expanden.

Todo esto que te estamos contando es para entre semana, las prisas, el estrés, etc. Otro cuento es el del fin de semana. Lo único que queremos hacer cuando llega el viernes es relajarnos y no tener que preocuparnos de nada y la comida suele ser la principal perjudicada. Sano no es sinónimo de difícil, tenemos varias opciones de desayunos que quizá requieran cinco minutos más pero que son muy sencillos y divertidos como plan mañanero. Puedes hacer unas tostadas francesas, solo que en vez de pan blanco, utiliza el integral, en vez de leche entera, leche semi o desnatada y no te pases con los huevos, pon mas yemas y menos claras. Así tendrás un estupendo desayuno sin perder ni un ápice de sabor. 

Desayúnate la vida.

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