¿Eres de los que no pueden pronunciar palabra antes de tomarse una taza de café a riesgo de morder al de enfrente, o de los parlanchines que saborean el líquido negro con pasión? What else? decía George Clooney en el anuncio, ese “else” te lo contamos aquí.

Probablemente ni nos hayamos preguntado de dónde viene el café, simplemente abrimos la bolsa, lo ponemos en la cafetera y por arte de magia lo estamos saboreando en unos minutos. Pues hay un paso previo. Fue descubierto en el 850 AC por un pastor de ovejas. Se dio cuenta de que su rebaño mostraba cierto “subidón” de energía después de comer las bayas en el campo al que iban por las mañanas. Dentro de esas bayas estaban los granos de café que más adelante nosotros tostaríamos produciendo los más de 25 tipos que conocemos hoy en día. 

Según la National Coffee Association de EE.UU, el porcentaje de americanos mayores de 18 que consumen café es del 59%. Y no solo eso, parece que el café es bueno para la salud, en contra de lo que muchos piensan, tomar café puede disminuir el riesgo de muerte. Investigadores del National Institute of Health y el AARP, recabaron información en un estudio sobre una muestra de 229.000 hombres y 180.000 mujeres, y tras 13 años, se llegó a la conclusión de que los hombres que bebían dos o tres tazas de café al día tenían un 10% menos de probabilidades de morir comparado con los que no bebían café. Con respecto a las mujeres, bebiendo la misma cantidad tenían un 13% menos de riesgo. Ahora bien, aunque este es uno de los estudios más exhaustivos y amplios, lo cierto es que aún faltan datos que relacionen directamente el café con un bajo riesgo de mortalidad. 

No solo puede reducir el riesgo de muerte si no que parece que también ayuda con los problemas de disfunción eréctil. El National Institute of Health confirma que aproximadamente 30 millones de hombres sufren esta discapacidad. Nuevos estudios de la Universidad de Texas apuntan a que beber dos o tres tazas de café puede ayudar a este trastorno. Los hombres que tomaban entre 85 mg y 170 mg de cafeína todos los días (aproximadamente entre dos y tres tazas), tenían un 42% menos de probabilidades de sufrir esta lesión. 

Dos tazas de café al día reducen las posibilidades de padecer cáncer de colon en un 25%, piedras en el riñón 50% menos, cirrosis y Parkinson en un 80%. Además puede reducir el riesgo de padecer diabetes en un 54% en los hombres y un 30% en las mujeres. Hablamos de café sin azúcar obviamente.

Según estudios de la Universidad de Harvard, dos o tres tazas de café al día hacen que la gente sea más positiva. El estudio descubrió que puede reducir las tasas de suicidio en casi un 50%. Basado en estas hechos, se declaró que la cafeína produce los mismos efectos que un antidepresivo. El café tiene la habilidad de hacer que la gente se sienta mejor.

Con todo el boom por la comida sana y no sabemos que lo tenemos tan cerca: los americanos consiguen más antioxidantes a través del café que a través de otros alimentos. Ya no tendremos que gastarnos tanto dinero en batidos de mezclas imposibles. 

Los tipos de grano de café “Arábica” tienen mucho más sabor, menos acidez y tienen la mitad de cafeína que los granos “Robusta”. Los mejores “Arábica” se cultivan en América Latina y se exportan a Europa y Japón. Los “Robusta”, en Vietnam. Aparte de la calidad del grano de café y de su tostado, otro ingrediente a tener en cuenta es la frescura. Cuanto menor el tiempo que pasa desde que se quema hasta que llega a la taza, mejor. Y si estás pensando en congelarlo, se puede, pero no dos veces.

Y por último, y como bien dice aquel dicho de “no te acostarás sin aprender una cosa mas”, Johann Sebastian Bach, un gran bebedor de café, escribió la ópera “The Coffee Cantata” a raíz de su obsesión por el café. 

Porque el café no sólo alarga las horas sin dormir.

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