Las cifras son realmente alarmantes: ocho millones de toneladas de plástico van a parar a los mares, lo que está generando una catástrofe inminente. Casi a diario, recibimos información con cifras enormes que dan cuenta del daño que le estamos causando al planeta como, por ejemplo, que gastamos más de 10.000 millones de toallitas desechables al año; que consumimos 13.200 bastoncillos y que para fabricar las cajas de las cremas que utilizamos se deforestan 73.000 km² de selva anualmente. Y aunque muchos tomemos ciertas medidas básicas como desmontar nuestros botes antes de tirarlos para su posterior reciclaje, resulta evidente que lo que hacemos no es suficiente.

Quizá se trate también de colaborar consumiendo productos de marcas que ya están comprometidos con el asunto y trabajan seriamente en pos de reducir la huella ecológica. Como es el caso de las siguientes compañías que elaboran productos de belleza: 

Garnier da un buen ejemplo en cuanto a packaging reciclado: lo ha impuesto al 100% en su nueva gama Bio, que usa plástico y papel reciclado y reciclable. The Body Shop, es otra que, además ayuda a los recolectores de plásticos del Tercer Mundo, al igual que Shiseido, que usa cartón reutilizado en su línea Waso.

Las abejas también están protegidas por dos grandes marcas: Guerlain, que asumió su compromiso al 100% con la supervivencia de la abeja negra de la isla de Ouessant y Nuxe, que da apoyo al Museo del Louvre, que ha colocado colmenas en el prado de flores en su jardín Raffet, abierto al público el año pasado.

Biotherm utiliza para sus productos el plankton acuático y lleva a cabo su programa Water Lovers, con el que se propone limpiar de plásticos y basura 10 playas españolas. 

Caudalie dona el 1% de su volumen de facturación mundial a asociaciones protectoras del medio ambiente (más de 10 millones de euros) y, para luchar contra la deforestación, han plantado 8 millones de árboles.

Una pionera en reciclaje es la firma de perfumes Thierry Mugler quien incita a rellenar sus frascos de perfumes y así reducir la huella de carbono y la producción de cristal, cartón y plástico.

Yves Rocher no solo protege especies en peligro sino que ha creado productos concentrados (y biodegradables) que contienen en 100 ml el equivalente al poder y duración de uno de 400 ml. 

En Davines priorizan el uso de ingredientes eco-certificados para asegurar que se respetan los principios éticos en todas las fases del proceso de producción. Mientras que en Rituals usan tapones de madera y sus botes de crema son recargables.

Asimismo, en Klorane cultivan el 25% de las plantas que usan y garantizan el 100% de la trazabilidad de sus activos vegetales. Su relación con los productores es directa y los ingredientes se compran por comercio justo. Además, su fábrica convierte sus desechos en energía con una caldera de biomasa y han reducido su huella de carbono en 1.600 toneladas al año.

Cuídate cuidando el planeta.

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