Ni la música se salva de la corrupción. A simple vista parece un hombre o una mujer con un micrófono, deleitándonos con su voz. Pero detrás de eso hay una industria carnívora que no deja ni los pedacitos de esas marionetas que llamamos cantantes. Hace dos años saltaron las alarmas con el escándalo de los 50 artistas falsos de Spotify, y ahora parece que el resto de gigantes de la música se suman a la tendencia de falsear artistas en beneficio propio.

Partamos desde el principio, ¿cómo gana dinero la startup sueca?

  1. Ingresa una cantidad mensual por parte de los usuarios de pago y por la publicidad que escuchan los usuarios gratuitos.
  2. Genera un número de reproducciones del total de canciones de su catálogo.
  3. Se divide el número de reproducciones entre la cantidad de dinero ingresada.
  4. Se genera un valor por reproducción que le es abonado a cada propietario de los derechos de esas canciones (esto no es lo mismo que “a cada artista”) multiplicado por el número de reproducciones que ha conseguido. Esta cifra puede estar en torno a los 0,005 centavos de dólar por reproducción.

En el papel parece simple, pero el problema para Spotify ha sido que estos pagos de royalties, unidos a sus gastos fijos de personal, infraestructura y marketing, se comían los ingresos hasta acabar en números rojos. Hasta ahora.

El último trimestre de 2018 es el primero de la historia en el que a Spotify le salen las cuentas gracias a haber ingresado 1.500 millones de dólares (un 30% más) y lograr un beneficio de casi cien millones de dólares. De dónde salen estos beneficios es lo que no sabemos, algo nos dice que los 50 artistas falsos de los que se acusa al gigante verde tienen algo que ver.

En 2017, Music Business Worldwide (MBW) publicó un informe que causó un revuelo en la industria musical mundial. Se acusaba a la empresa de llevar mucho tiempo creando artistas falsos e incluirlos en playlists famosas como Peaceful Piano, Piano In The Background, Deep Focus, Sleep, Ambient Chill y Music For Concentration para generar beneficios. Obviamente, con esta táctica se consiguen inmediatamente miles de reproducciones o, lo que es lo mismo, beneficios (seguro que ahora te has sorprendido porque tú también sigues a esas listas).

¿Cómo se descubrió que eran falsos? Por su poca presencia online y en RRSS.  Muchos de estos “artistas” tenían pistas creadas por Epidemic Sound, una casa sueca de “música de producción”. Spotify paga un royalty menor para estas canciones que para las pistas de “artistas reales” que compiten por los mismos lugares en la lista de reproducción. Voilà.

Cuando saltó la noticia de MBW, no se le concedió mucha importancia porque Spotify era un barco hundiéndose y se veía casi imposible que saliera a flote de nuevo. En 2017, los 50 “artistas falsos” tuvieron un total de aproximadamente 520 millones de reproducciones. Ahora bien, en los dos años transcurridos desde el informe inicial, los mismos 50 lo han hecho bastante bien, acumulando 2.850 millones de reproducciones. Aquí te dejamos diez nombres realmente sospechosos, a la derecha pueden ver el número de reproducciones que tienen actualmente (en millones):

Ana Olgica (154 millones), Charles Bolt (143 millones), Samuel Lindon (145 millones), Aaron Lansing (121 millones), Enno Aare (120 millones), Piotr Miteska (115 millones), They Dream By Day (108 millones), Lo Mimieux (107 millones), Karin Borg (104 millones) o Jozef Gatysik ( 98.8 millones)

Para poner en contexto la dimensión de la estafa, algunos artistas (reales) cuyo catálogo anda por debajo de esos 1,22 billones de reproducciones son genios de la talla de John Legend, Lorde, Childish Gambino, One Direction o la mismísima Beyonce. Poca cosa.

Cada vez nos cuesta más saber si lo que estamos escuchando es verdadero o falso, esa es la verdad, estamos vendidos. Pero lo peor no es eso, si no que ahora Sony parece que se suma a este juego de manipulación. Lo cierto es que la industria ha dado un giro de 180 grados en el último año. El experto en listas de reproducción Kieron Donoghue descubrió recientemente que Sony Music había lanzado una lista de reproducción sospechosa de “humor” en Spotify y Apple Music, “Sleep & Mindfulness Thunderstorms”, a través de la marca Filtr. Contiene más de 990 pistas, que suman más de 18 horas de audio, de sonidos de tormenta continuos cortados en segmentos consecutivos de un minuto. Casi todas estas pistas son de un artista llamado “Sleepy John”, quien, según parece, es en realidad un compositor llamado David Tarrodi, quien trabaja para la casa Epidemic Sound, nos suena ¿verdad?. Si miramos el perfil de Sleepy John en Spotify muestra que sus diez principales “pistas” han acumulado más de cuatro millones de reproducciones hasta la fecha.

La persona que descubrió este pastel de Sony fue Darren Hemmings, fundador de la agencia de marketing digital Motive Unknown, después de desenmascarar a Sleepy John, explicó cómo funciona la trama: para empezar, Spotify y Apple Music registran un pago por cualquier pista, independientemente de su longitud, siempre que el oyente la haya escuchado durante más de 30 segundos. La lista “Sleep & Mindfulness” produce un sonido de tormenta continua con duración de un minuto como hemos explicado antes, por lo tanto vamos a escuchar si o si todas las canciones. Además, la lista lleva un título que ha sido cuidadosamente estudiado para la optimización de la búsqueda, mientras que también se presta para una actividad auditiva prolongada (alguien que intenta quedarse dormido, por ejemplo).

Hemmings resumió la estrategia de Sony con cierta molestia. “En resumen: se calibran las canciones para obtener el máximo de ingresos, se aprovecha la marca de una lista de reproducción para empujar a estos cabrones por todas partes,se incluyen anuncios y solo toca esperar a que llueva el dinero” dijo. “He aquí la industria de la música en 2019, damas y caballeros”.

Ten cuidado con lo que escuchas…

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