La diferentes marcas tienen que definir muy bien su estrategia de marketing, hacerla a medida, pues lo que hace exitoso a uno no tiene el mismo resultado para otros, ya que están expuestos a factores diferentes. Muchas veces, las empresas emergentes quedan eclipsadas por aquellas ya consolidadas y les resulta difícil hacerse un hueco en el mercado.

No es el caso de la firma neoyorquina Aimé Leon Dore, que con tan solo 5 años de trayectoria, cuenta con un éxito más que notable. La reciente apertura de su flagshipstore en Mulberry Street, en el barrio de Nolita, es clara muestra de ello. La peculiaridad de sus características llama la atención de cualquier persona que pase por delante. Es un lugar de contrastes que representa muy bien la esencia de lo que su fundador, Teddy Santis, quiere proyectar.

Si por casualidad, el viandante va distraído y su vista no se detiene en el edificio en el que se encuentra el local de Aimé Leon Dore, la música que se reproduce en el interior, y que ellos se encargan de compartir dejando la puerta y las ventanas abiertas, llegará hasta sus oídos y le invitará a descubrir la nueva propuesta de los neoyorquinos.

Su alcance no se reduce a la ciudad de New York, sino que cuenta con una exquisita red de distribuidores como Mr. Porter, Ssence, Kitho la española FootDistrict, sus prendas pueden llegar a las manos de todo seguidor de la firma. Japón es uno de sus clientes más fieles.

Blanco impoluto, grandes ventanales y una destacada presencia de vegetación dan vida a la fachada, Ese es el primer impacto para el viandante. Nada hace sospechar de que se trate de una tienda de streetwear, ni siquiera llegas a comprenderlo totalmente una vez te adentras en el lugar. La gran alfombra, los sofás de piel y las mesas expositoras en mármol contrastan con el carácter callejero de las prendas que los de Santis proponen: camisetas básicas, camisas de rugby en colorblock, polos de piqué…

La originalidad del local, además, reside en la otra parte que completa el negocio: un bar que nos propone diferentes cafés griegos, idea muy conectada con su fundador, con pasado heleno, y en cuyo bagaje profesional está el trabajo con dicho tipo de bebidas.

Todo parece tener una estrecha relación con su creador y este vínculo empieza por el nombre Aimé Leon Dore: “aimé” del francés de amar; “Leon”, nombre del padre de Santis; “Dore”, aféresis de Theodore, nombre del mismo Santis.

El mundo está lleno de contradicciones, ¿o no?

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