Siete millones de bulbos florecen cada primavera en el jardín más grande e impresionante de Holanda: el de Keukenhof, en el que las 100 empresas participantes del sector florícola holandés exponen lo mejor que tienen para ofrecer, mientras le regalan a los visitantes un espectáculo único.

Con una extensión de 32 hectáreas, este jardín alberga más de 800 variedades de tulipanes, que conviven con jacintos, narcisos y otros tipos de flores bulbosas. El espacio está dividido en 4 grandes áreas: Oranje Nassau, Willem Alexander, Koningin Beatrix y Koningin Juliana, nombres que se corresponden con los integrantes de la familia neerlandesa Oranje.

La palabra “Keukenhof” significa “jardín de la cocina” y se debe a que eso era en sus inicios este lugar: un jardín cuyo fin era producir frutas y verduras para la cocina de la condesa Jacqueline de Baviera, allá por el siglo XV.

De ahí fue evolucionando hasta convertirse en un sitio para el disfrute de los sentidos en 1949, fecha en la que 20 de los mejores floristas del país decidieron usarlo para mostrar su arte y oficio, especialmente con el cultivo de tulipanes, que es una de las tradiciones más arraigadas del país y representa un orgullo nacional.

Durante ocho semanas (las fechas de visita cambian cada año en función de la floración), Keukenhof abre sus puertas ofreciéndoles a aquellos afortunados que puedan adentrarse en él la oportunidad de vivir una experiencia de ensueño (y de sacar unas fotografías inigualables) con diseños que se renuevan cada año en función de la temporada.

Porque hay tradiciones, que siguen floreciendo.

Leave a Reply