El Intercontinental Shanghai Wonderland no es lo que parece a simple vista: un hotel de forma ondulada con un techo cubierto de hierba. Esta lujosa construcción es una especie de Iceberg que asoma en un lago del suburbio de Songjiang (a unos 30km de la ciudad más grande de China), en el que 16 de sus 18 pisos se encuentran por debajo del nivel del suelo, en una cantera inundada.

Sin limitaciones en cuanto al diseño por parte del propietario del hotel, e inspirados en su entorno natural de colinas y acantilados —y con un presupuesto de $300 millones, claro—, Martin Jochman de JADE + QA Architects, los diseñadores de este proyecto (que tardó 12 años en completarse), lograron darle una nueva vida a esta cantera que estaba abandonada desde la década de los 50. 

Aprovechando el espacio al máximo, planearon la construcción de este centro turístico sin descuidar la sostenibilidad. El techo de hierba anteriormente mencionado, por ejemplo, no fue diseñado sólo para mezclarse con el paisaje, sino que también fue pensado con el objetivo de regular la temperatura y generar un mayor ahorro de energía.

Asimismo, la ubicación del hotel dentro del sitio se eligió para brindar una mayor cantidad de luz solar, tanto en las habitaciones como para los propios paneles solares del hotel. Además, el conducto de aire natural que el hotel utiliza ubicado entre su estructura y la pared del acantilado resulta óptimo para el aislamiento en invierno y el enfriamiento en verano.

Inaugurado a finales de 2018, este hotel —que ya les ofrece cierto plus de aventura a sus huéspedes al darles la posibilidad de acceder al hotel en helicóptero o mediante una caminata bordeando el acantilado— tiene pensado en los próximos meses incorporar un muro de escalada en la cara de la cantera y una tirolina sobre el lago.

Sin duda un emplazamiento paradisíaco en un país en el que la polución y el estrés reinan en la vida diaria de sus habitantes, y donde olvidarse del mundanal ruido que nos aturde cotidianamente.

Enterrarse para respirar.

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