No nos queda ninguna duda de que Amazon es una de las empresas más potentes del mercado mundial, y que su alcance parece no tener límites en cuanto a difusión y a acogida de nuevas ideas. Es casi imposible encontrar a alguien que no haya hecho uso de la plataforma directa o indirectamente.

Su relevancia mundial ha hecho que el activismo ponga su ojos en esta empresa con sede en Seattle, y estrenarse ejerciendo un nuevo tipo de presión desconocida hasta hace poco: el activismo accionarial.

Un grupo de accionistas junto al ICCR (Interfaith Center on Corporate Responsability) presentaron 10 resoluciones pidiendo a Amazon informes sobre cómo piensa enfrentar el cambio climático y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. A esta iniciativa, se sumó un grupo proveniente del interior de Amazon. 5.200 empleados redactaron otras 5 propuestas. Esta nueva rama de accionistas, además de buscar el beneficio propio, pretende tener un impacto medioambiental e ideológico.

Entre los diferentes asuntos que se llevaron a voto el 22 de Mayo, se encuentran peticiones sobre cómo gestionar problemas como la venta de productos ofensivos (racistas, homófobos, islamófobos…), el acoso sexual, la diferencia económica entre hombres y mujeres…

Aunque la iniciativa parece no haber tenido una gran acogida entre los altos cargos, que con su declaración de representación manifestaban desacuerdo. Este es un primer paso, una apertura al diálogo, entre directores y empleados que irá avanzando en los próximos meses.

Envíos Prime.

Valores no tan Prime.

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