En el espectacular Parque Arqueológico de Selinunte, Gucciha presentado sus propuestas para la Pre-Fall de este año llenando de color, y esa mezcla de decadencia y lujo que tan bien hila Alessandro Michele, las ruinas sicilianas, coprotagonistas del editorial creado para la ocasión. Con los modelos dispuestos como si de una comuna punk se tratara, rozando el ambiente rave, en un paraje de semejante trascendencia histórica, copan la escena tracksuits, sneakers, lentejuelas, boinas, encajes, el característico monogram de la casa florentina, prints sacados de los 70, joyería de dimensiones épicas… La amalgama de propuestas y combinaciones es infinita.

Los personajes seleccionados para la ocasión no hacen sino dar aún más fuerza a las imágenes de la campaña, dejando claro que Michele no se guía por cánones ni por belleza mainstream, él crea su propio estereotipo. Es inconfundible de hecho. En sus fashion shows lo deja patente cada temporada.

Por arte de magia, o de genialidad, personajes del Venice Beach más cliché se transportan al siglo 7 a.C. Culturistas, patinadores, los mencionados hardcore punks de crestas infinitas y aspecto trasnochado, mucha tinta en la piel, street ballers echando unas canastas… El imaginario es una obra maestra del Director Creativo de Gucci.

Aunar ese ambiente épico, de gestas históricas, donde la sociedad transalpina dio sus primeros pasos, de arraigadas tradiciones y creencias, fundirlo con la vibra entre brillante y homeless de los personajes allí dispuestos, es lo que hace grande a Alessandro Michele y la magistral línea que sigue para su Gucci.

Habrá que esperar unos meses para ver sus creaciones en sus tiendas y puntos de venta habituales.

Gucci es una ruina.

Y qué ruina!

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