Imagina que tú, o uno de los tuyos está en una lista interminable, a la espera de la llamada que te anuncie que ya lo tienen, que el tan necesitado órgano está ahí para ti. Desgraciadamente, también está la opción de que la espera tenga un final frustrado, y aquí aparece Juan Carlos Izpisua Belmonte para decirte que hay otra opción ante la ausencia de donantes, ¿escucharías su propuesta?

Ante esta dura realidad, el científico español, que de siempre había madurado un interés por la magia de la genética, y a pesar de los diferentes obstáculos derivados de sus orígenes humildes, empieza a desarrollar la idea básica de que todo vertebrado, por diferente que sea, en su madurez, parte de una realidad prácticamente idéntica y que, gracias a la modificación genética, se pueden usar ciertos animales como criadero de órganos de características humanas.

La investigación, que se inició con experimentos en ratones y ratas, llevó a un segundo nivel en el que introdujo células madre humanas en embriones de cerdos y, aunque esta línea de investigación aún está en una fase inicial, su desarrollo podría extender los límites de situación actual.

La idea de ciencia y progreso nos conduce en esta dirección, pero cuando llega el turno de la  ética, todos estos planteamientos se congelan, ¿lo pensarías dos veces antes de sacrificar un animal que quizás ha desarrollado atributos intelectuales humanos?

La ciencia que conduce el albaceteño resuelve este problema ético con más ciencia, con más modificación genética para que los efectos no alcancen el cerebro porcino.

Sin embargo, el debate queda abierto, y desde luego pone frenos al asunto. En esta esfera, encontramos a los que creen que se trata de una situación compleja pero accesible, a los que se lanzan al objetivo final sacrificando su moral, y a aquellos para los que es una barbaridad y el avance no queda justificado.

Miles son las preguntas que emanan de este concepto:

¿Nos creemos en la cima de la pirámide biológica?, ¿son procedimientos que respetan los derechos de los animales, o el fin justifica los medios?, ¿es el ser humano un animal demasiado animal?

Hazte estas preguntas y dinos ¿Tú de qué parte estás?

Hasta los andares…

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